LA ORGANIZACIÓN

Voy a casa de mi novia, hemos quedado en vernos hoy. Parece que voy a un velorio y no por mi actitud, si no por mi vestuario: estoy totalmente de negro, es el color que le encanta a ella. El bus apenas tiene gente, es domingo por la noche y las calles lucen despejadas. Me lamento por haber perdido unos libros que me regaló mi hermana por navidad y que me hubiera gustado prestárselos a mi novia. En esas lamentaciones ando cuando suena mi celular, miro la pantalla y sale “privado”. Dudo en contestar, las llamadas en privado siempre me han parecido altamente sospechosas. No contesto y lo dejo sonar y sonar. Pero ante la mirada insistente de los pocos pasajeros, decido contestar. Es una voz de hombre, metálica, fría.

-Joaquín.
-Si, él habla…
-Debes ir en media hora al Parque Primavera.
-No entiendo…
-Es sencillo, te sientas en la banca mas cercana a la rotonda y esperas que un tipo deposite el paquete en el tacho que está a la derecha, luego de 5 minutos te pones de pie y lo recoges. Ahí recibirás nuevamente instrucciones de la organización.
-Pero…

Me cortan la llamada, no me deja explicarle que es una equivocación, que se equivocaron de Joaquín, que yo no tengo que ir a ningún otro lado que no sea la casa de mi novia. Luego de pensarlo por un par de minutos decido bajarme del bus y tomar otro que me lleve hacia el parque. En el camino pienso en lo absurdo de la situación, pero la curiosidad puede mas. Llego al parque y me siento en la banca indicada, me pongo ansioso, pienso que debí traer cigarrillos, me busco los bolsillos por si dejé alguno olvidado. De pronto llega un tipo vestido de negro, discretamente deja un paquete en el tacho y se aleja sin siquiera mirarme. Espero que se aleje un poco, me acerco y saco el paquete del tacho. Está dentro de una bolsa, pienso en abrirla pero el sonido del celular me distrae de ese pensamiento, sin siquiera mirar el número contesto.

-Ahora que tienes el paquete ve hacia el Parque Del Tren y deja el paquete a un lado del monumento, luego retírate discretamente, ve a tu casa. La organización te agradece por tus servicios.
-Un momento…

Nuevamente corta la llamada, quiero preguntarles qué diablos es “la organización”, quiero reclamarle por mandarme a un parque tan peligroso como ése. Maldigo en silencio mientras espero el bus que me lleve hacia el Parque Del Tren. No tarda en aparecer y tampoco tarda en llegar hasta el parque. Me bajo y camino hacia el monumento, es uno de esos monumentos abstractos, incomprensibles, de esos que no se sabe por dónde empiezan ni dónde acaban y menos qué significan. La única certeza es que nadie los entiende pero todos opinas como si entendieran algo. Cuando ya estoy cerca, aparece un perro delante de mí, me mira furioso y me muestra sus enormes colmillos, me paralizo de terror y abrazo fuertemente el paquete, el perro se me acerca despacio pero decidido, yo retrocedo despacio y muerto de miedo. Cuando quedo arrinconado contra un auto abandonado y el perro ya me va atacar, surge de mí un valor que desconozco y doy un paso adelante, ahora otro y el perro agacha la cabeza, abandona su valor y se va gimoteando. Me siento orgulloso de mi valor y lamento que no haya nadie de La organización cerca para que me vea y felicite. Me acerco al monumento, dejo el paquete a un lado, me alejo hacia el paradero, cuando ya voy a llegar, volteo y miro, un tipo vestido de negro y tan desconcertado como yo al principio, se acerca titubeante al paquete, lo toma, trata de abrirlo pero se detiene, saca su celular, parece contestar una llamada. No puedo ver mas porque aparece el bus y me voy a mi casa, sólo ahí me acuerdo de mi novia, pienso en llamarla y decirle lo sucedido, pero la historia es tan absurda que no me la creería. Resignado a mi próxima pelea llego a mi casa, cuando voy entrar suena el celular, es mi novia.

-¿Estás bien?
-Si, déjame explicarte porqué no fui…
-No tienes nada que explicarme, tu amigo me llamó explicando lo sucedido, me dijo que no vendrías, que estabas enfermo, que te dejó durmiendo y le encargaste me avise.
-Pero…
-¿Deseas que vaya a verte? ¿Necesitas algo?
-No, gracias por preocuparte.
-De nada amor. Descansa y no salgas a la calle.
-Gracias de nuevo.

Entro a mi casa, prendo la luz y sobre la mesa están los libros que perdí en la mañana. Los abro para comprobar que sean los mismos, de uno de ellos cae una tarjeta que tiene un mensaje: “Gracias por el trabajo, fuiste muy eficiente hoy. La organización te lo agradece”. Me siento orgulloso de mi mismo. Espero ansioso el próximo llamado de La organización.

5 comentarios:

Caƒeιnomana® dijo...

De lo bueno poco... hace tiempo que no leia tan buenas historias.

Alguna vez soñe con una hisroia parecida.

P.D.Saludame a Ivonne =)

Jimmy dijo...

Hola!!!! ajá, le diré de tu parte :-)

Azzul Eléctrico dijo...

El negro es un buen color.
Buen relato.

Lucía dijo...

Mi amigo matón y sus cuentos de nivel... Ya te extrañaba por estos lares.

Besos.

Jimmy dijo...

Que malo me siento cuando me dices "machote" o matón" :-P Besos!!!!