Yvonne ha podido al fin cobrar una herencia que le dejó su madre. Luego de un largo litigio con una loca tía suya, al fin tiene lo que le corresponde. Ahora quiere realizar un negocio que -asegura ella- le va rendir mucho dinero: Comprar una Pala compacta de Caterpillar. Jura que alquilándola a las constructoras improvisadas, recuperará su dinero y ganará mucho más. Yo discrepo totalmente de su plan, pero como siempre en la vida, me es imposible refutarla y termino por acceder a acompañarla a comprar semejante monstruo.
Cuando llegamos al lugar donde venden esas máquinas, nos atiende un tipo con la sonrisa más falsa del universo. Nos habla de las bondades de esa gigantesca oruga, de su buen control de la suspensión, el mejor mando de la dirección, su novedoso sistema de arranque, la transmisión automática y la rudeza de su motor. No hace falta más rollo para convencerla. Firman unos papeles, le entrega el dinero y el vendedor le dice que mañana mismo la tendrá donde ella desee. Yvonne sonríe con su sonrisa que enamora a medio mundo (porque el otro medio mundo ya está enamorado de ella) y le pregunta si se la puede llevar ella misma, el vendedor –muy desconcertado y embelesado a la vez- le dice que si pero no es lo más recomendable.
Nada de eso le importa a ella que se monta en la máquina y mirándome desde arriba me dice que si voy a subir o voy a ser una niñita que se irá en taxi. En verdad quiero ser una niñita e irme en taxi pero no puedo negarme y me trepo a su lado mientras ella enciende furiosa y excitada, el bronco motor.
Nos dirigimos hacia Surco, vamos por la congestionada Avenida Aviación y a 10 Km., por hora, lo que desespera a los demás chóferes que quieren insultar al chofer de esa mole andante, pero se quedan callados al descubrir a una bella rubia manejando (y a su lado un desastrado y avergonzado acompañante), así que refunfuñando tratan de esquivarla y seguir resignados su camino.
Cuando llegamos a su casa (vive en una estrecha calle) estaciona la máquina frente a su puerta (a un grupo de niños que están jugando a un lado se le congelan los mocos al verla llegar en el Caterpillar), bajamos y me dice para tomarnos unas cervezas a manera de festejo. Cervezas que yo me tomo a manera de ansiolítico ante tanta acción. Luego nos fumamos unos porros y nos bebemos más cervezas, tantas que nos quedamos dormidos y sólo nos despiertan los fuertes golpes contra la puerta y el sonido de unas sirenas.
Al abrir la puerta nos encontramos con unas patrullas de serenazgo del distrito, le dicen que está prohibido estacionar maquinaria de construcción sin permiso municipal. Ella eructa en su cara y le dice que no jodan, el Sereno –ofendido en su orgullo serenístico- la amenaza con llamar a la grúa para que se lleven la oruga. Ella le tira la puerta en la cara, saca más cervezas y me empieza a contar sus (locos) planes. No pasa ni media hora y de nuevo la puerta es golpeada con furia.
Ahora es el Sereno acompañado de una grúa y una última amenaza: o la retira o se la lleva con la grúa. Yvonne le echa el humo del porro en la cara y le dice que lo intente. Se sienta en el piso, le da otra calada al porro y se caga de la risa al ver como el chofer de la grúa empieza a enganchar a su nuevo engreído. Yo me contagio de su risa y bebo otro trago más. Una vez enganchados, el chofer intenta remolcar la máquina pero no avanza ni un centímetro, Yvonne se ríe peor y como una gata fiera, se trepa en su Caterpillar, lo enciende y es ella quien arrastra la grúa hacia una calle vecina, el chofer resignado (y humillado) desengancha su vehículo y decide marcharse. Volvemos a su calle, se vuelve a estacionar y me dice para seguir bebiendo mientras esperamos que amanezca. Que mañana hay mucho trabajo por hacer.
Rosa Salvaje
Hace 1 mes





3 comentarios:
Poderosa la maquinaria. Me gustó el relato, che.
Saludos
jajajajajajajajajaja!!!!!
jajajajajajajajajaja!!!!!
pobre sereno :(
pero mas penita me dio el chofer la grua xDDDDDDD
que bueno que regrsaste xP
jajajja cuando no Ivonne y sus locuras.... pero le hubiera pasado la caterpilla por encima de la grua jajaja hubiera sido mas emocionante.
Saludala de mi parte, dile ke se le extraña en la blogosfera.... nada como sus historias
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