Hace varios días que no visitaba a mi madre así que ayer decidí pasar por su casa comprándole antes unos chocolates que le gustan mucho, pero tuve la mala suerte (no sé de qué me extraño si siempre la he tenido) de llegar justo cuando ella salía a hacer unos pagos acompañada de su pareja (hace unos años está separada de mi padre y ahora vive con otra persona) así que me pidió la esperara un rato y de paso reciba a una viejísima tía mía a quien sólo conocía de nombre (Gliceria). Fue justamente por esas razones que le pregunté cómo la iba reconocer y ella me dio por toda respuesta "es una viejita, es la única que va tocar la puerta". Sin más qué hacer me senté a leer el diario (y comerme el chocolate que traje de regalo) mientras esperaba tamaña visita.
Fue entonces que cuando ya me dormía en la espera sentí que tocaban la puerta, me fijé por la mirilla y efectivamente ahí estaba ella: una viejita arrugadísima y llena de canas que miraba ansiosa la puerta y yo conmovido por esa mirada que me resultaba tan familiar abrí la puerta, le dí un beso y sin más preámbulos la hice pasar y le pregunté si deseaba algo.
-¿Puedo usar el baño?
-Claro, cómo no.
-Gracias.
-Adelante.
Cuando salió del baño le pregunté si deseaba servirse algo.
-No gracias.
-Pero no sea así, tómese algo, mire que el frío...
-Ya que insistes te acepto un anís.
-Enseguida se lo traigo.
Sin tardarme mucho le llevé una humeante taza de anís que ella tomó precipitadamente y sin quemarse. Ni bien la terminó me dijo si podía recostarse un rato porque se sentía un tanto cansada y yo conmovido por su fragilidad y conocedor del ancestral vinculo familiar que nos unía no dudé en decirle que si y hasta sentarme a su lado y contarle mi vida mientras ella cogía sueño, cosa que no tardó mucho en suceder porque apenas empezaba ella ya roncaba como un camión viejo.
En ese momento regresó mi madre acompañado de una vieja tan vieja como la que yacía dormida tal placidamente en el sofá y mientras yo me llevaba el dedo a la boca en señal de silencio ella me miraba entre extrañada y horrorizada:
-¿Quién carajo es esa vieja?
-¿Cómo qué quién? es mi tía Gliceria.
-Oye pavazo, esa vieja no la conozco, ésta es tu tía (mientras zarandeaba del brazo a la verdadera Gliceria)
Me dijo esto mientras mi falsa tía pedía con su adormilada voz "menos bulla porque no dejan dormir" y yo entre rojo de la vergüenza y conmovido por la impostora decidí despertarla y preguntarle quién era.
-Me llamo Angélica.
-¿Y qué hace acá?
-Usted debería responder eso, yo sólo pasaba por acá y me orinaba así que estaba tocando puertas a ver quien me prestaba el baño.
-La cagada.
-¿Cómo dice?
-No nada.
Sin más que hacer le pedí que se retire, ella se suso de pie, cogió los chocolates (o lo que quedaba de ellos) que traje para mi madre, se miró en el espejo y haciendo un gesto altivo se fue sin decirnos más, mientras mi madre me miraba furiosa y yo agachaba la cabeza avergonzado.
Fue entonces que cuando ya me dormía en la espera sentí que tocaban la puerta, me fijé por la mirilla y efectivamente ahí estaba ella: una viejita arrugadísima y llena de canas que miraba ansiosa la puerta y yo conmovido por esa mirada que me resultaba tan familiar abrí la puerta, le dí un beso y sin más preámbulos la hice pasar y le pregunté si deseaba algo.
-¿Puedo usar el baño?
-Claro, cómo no.
-Gracias.
-Adelante.
Cuando salió del baño le pregunté si deseaba servirse algo.
-No gracias.
-Pero no sea así, tómese algo, mire que el frío...
-Ya que insistes te acepto un anís.
-Enseguida se lo traigo.
Sin tardarme mucho le llevé una humeante taza de anís que ella tomó precipitadamente y sin quemarse. Ni bien la terminó me dijo si podía recostarse un rato porque se sentía un tanto cansada y yo conmovido por su fragilidad y conocedor del ancestral vinculo familiar que nos unía no dudé en decirle que si y hasta sentarme a su lado y contarle mi vida mientras ella cogía sueño, cosa que no tardó mucho en suceder porque apenas empezaba ella ya roncaba como un camión viejo.
En ese momento regresó mi madre acompañado de una vieja tan vieja como la que yacía dormida tal placidamente en el sofá y mientras yo me llevaba el dedo a la boca en señal de silencio ella me miraba entre extrañada y horrorizada:
-¿Quién carajo es esa vieja?
-¿Cómo qué quién? es mi tía Gliceria.
-Oye pavazo, esa vieja no la conozco, ésta es tu tía (mientras zarandeaba del brazo a la verdadera Gliceria)
Me dijo esto mientras mi falsa tía pedía con su adormilada voz "menos bulla porque no dejan dormir" y yo entre rojo de la vergüenza y conmovido por la impostora decidí despertarla y preguntarle quién era.
-Me llamo Angélica.
-¿Y qué hace acá?
-Usted debería responder eso, yo sólo pasaba por acá y me orinaba así que estaba tocando puertas a ver quien me prestaba el baño.
-La cagada.
-¿Cómo dice?
-No nada.
Sin más que hacer le pedí que se retire, ella se suso de pie, cogió los chocolates (o lo que quedaba de ellos) que traje para mi madre, se miró en el espejo y haciendo un gesto altivo se fue sin decirnos más, mientras mi madre me miraba furiosa y yo agachaba la cabeza avergonzado.





19 comentarios:
jajajajajaajajajaja!!!
Por Dios! copmo p[uede pasar algo asi??
jajajaja!!!!
la proxima ves ten miedo al abrir la puerta...!!!
buenisimo escrito! me mate de risa XD
hola...
jajaj...che la tal Angelica no era yo hee..jajaj solo una tocaya..jaja..
muy divertido ..
Sabes pense que habia equivocado de Jimmy con esta plantilla nueva...
un gran saludito..
PD ese dibujito ..ojala y fuera mío¡¡!!
mis manos hablan muy mal jajaj...
Azul
Ayyy Jimmy, al menos a tí no se te metió una loca (otra más) (A)
Jajajajaja nombreeeeeeeeeee que susto¡¡ Pero no puedes negar que fue tu buena obra del dìa, umm bueno, aunque para ser honestos eso ìndica que no frecuentas mucho a tu familia y mas a tu tìaaaaaaaaaaaa y solo porque esta viejita¡¡
Jajajaja
Muy buen blog¡
Besosssssssssssssssss¡¡¡¡
Eso es cierto, no la frecuento, más allá de mi familia directa (mis padres, hermanos, una tía y sus hijos -que son como mis hermanos-) no visito a nadie, ni me provoca hacerlo. Cuando vienen a visitarme no abro la puerta jojo.
"ancestral vinculo familiar que nos unía ", esas palabras, de locura, me atacaron de la risa, jajaja.
Ya oh, ¿pero cómo ibas a saber que era o no tu tía?, me hubiera pasado lo mismo, jajaja, sólo que en vez de dejar dormir a la viejita, le hubiera mareado platicándole de mis cosas, jajaja.
Abrazos luminosos!.
Jani.
¿Cómo son los abrazos luminosos???
No quiero repetirme pero este blog tambien está pa que te diga payaso upsssssss ay ke borracha muahahaha
Tú y tus Jimmy-nadas ¿será por eso que se llama Jimmy en la nada? debo admitir que me reí leyéndote.
Muy bueno el texto, la pobre viejecita seguro pasó una buena tarde sin esperarlo
un beso
qué bueeeeeeeeeena... jajajaja qué despistado jajajaja... a cualquiera le pasa!
Saludos
No quiero ser aguafiestas pero tampoco pretendo ganarme las simpatías de multitudes. Si no fuera porque es previsible este relato sería mucho mejor.
Pobre Angélica, es la única inocente en todo ese entramado.
No te preocupes, no la tienes
Qué me haría sin ti guapa.
A ver tomalo por el lado amable, haz ayudado a una viejecita :)
jajaja muy bueno
bso!
Jajajaja... Felizmente no me ha pasado, ni creo que me pase nada parecido. Siempre pregunto quien es a la persona que quiere entrar en mi casa (de chibolo, siempre me han metido el trauma de los ladrones).
jajajaja!!!! q buena la prox vez trata de pedir foto!!!
Y si lo dejamos en que eres un perfecto tonto....
JAJAJAJA, COMO TE VAN A PASAR ESA COSAS XD, A LA PROXIMA PIDE DNI ,INIMO O PREGUNTALE ALGUN SECRETO FAMILIAR. SANTO Y SEÑA FAMILIAR JEJE.
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