A poco mas de 60 kilómetros de Lima, por la ruta de la carretera a Huarochirí y a 1500 metros sobre el nivel del mar se encuentra el entrañable pueblo de Antioquia, un lugar donde reina una calma sorprendente para un limeño acostumbrado a la vida acelerada y el tráfico abrumador. Tuve la suerte de llegar ahí por motivos de trabajo y debo confesar que quedé prendado de ese lugar apacible, con sus casas pintadas de flores simulando ser un retablo gigante y su gente llena de amabilidad y acogedor cariño.
Sentado al borde de la iglesia.
La coqueta iglesia local
La colorida municipalidad
Una apacible callecita
Otra tranquila calle al lado de la municipalidad
Los rayos solares de Antioquia





6 comentarios:
Está bonito el pueblo, todo muy colorido, la próxima hacemos la ruta nosotros mismos pssss. ¿Y ese cuello? ¿Quién te lo cortó? (6) jajajajaja, te hubiera dejado morir :P Pero tu sangre rodando por el cuello se veía tentadora, con eso de las vampiros a las finales yo la tuve jajajaja
Pues si, el pueblo es muy bonito y mi cuello, si pues ¿Quién habrá sido no? en lugar de auxiliarme tomabas fotos jajajaja.
El prueblo se ve extraño pintado de esa manera. No había visto casas así...
PD: Sobre el cuello, fácil se cortó afeitandose encima de un grano...; o inyectandose una aguja con alguna extraña sustancia..
Suele pasar...
Se lo corté yo (H), además el no se inyecta sustancias, se las fuma (6)
jajajaja que mala!!.....bacán el pueblito ese, como para pasarse un fin de semana fuera de Lima ;)
Pero contigo no :P jajajajaja, ahora yo soy su secretaria, tienen que tramitar los pedidos previamente conmigo :P
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